Por mayo cumplen el año. Han desarrollado sus primera cuernas. Estas no se parecen a las que mostrarán de adultos. Pueden presentar variación entre individuos, por ejemplo, en el del siguiente vídeo apenas sobresalen dos puntas de los pivotes cubiertos de piel. Es una noche desapacible, 2º C, y el corzo ha encontrado una ramilla de pino seguramente arrancada por el viento.
Dos semanas después, en el mismo lugar, un joven muestra una cuerna que apenas ha crecido como en el anterior mientras que la otra es claramente mayor y se curva hacia atrás. El día es primaveral y aprovecha para comer las nuevas hojas de los rosales.
El gamo es inconfundible, pelaje moteado en verano, vistoso escudo anal y machos adultos con una gran cuerna palmeada. Es el menos abundante de los tres cérvidos ibéricos.
Los machos de 6 a 10 meses lucen como el siguiente, con unos pivotes a partir de los cuales se formará la primera cuerna. El del vídeo tendrá unos 8 meses, nacido la primavera previa.
Pero la "primera cabeza" no son más que unas cortas varas, así casi cumplirán los dos años de vida, para mayo habrán caído. En años sucesivos las cuernas adquieren mayor complejidad y a partir del quinto se ven completamente desarrolladas, como el del siguiente vídeo. Precisamente al final, como si fuera siguiéndolo, aparece un vareto, de unos 19 meses de edad, nacido dos primaveras antes.
El vareto ha tenido un problema en la cuerna derecha. No es del todo raro que aparezcan malformaciones, como podéis ver en el último vídeo.
No es lo habitual observar a los tejones activos durante el día. Tal vez no sea tan raro verlos al acercarse el atardecer,
o a primera hora de la mañana.
En vivo los he observado en los últimos momentos del día, pero no he tenido la suerte de toparme con uno a plena luz. Menos esperanzas tengo de encontrármelos en mitad de la tarde, pero no es imposible. El siguiente vídeo muestra dos días diferentes, pasa un mes entre uno y otro, pero el tejón parece el mismo. Es posible que sea el hambre lo que mueva a estos tejones diurnos.
En enero este corzo muestra las tres puntas habituales de los machos adultos. Camina el primero, por detrás aparecen dos hembras, probablemente madre e hija.
Dos semanas después aparece el mismo macho, las puntas han crecido, parecen más gruesas incluso.
En otras imágenes se ve que al menos le acompaña una hembra.
El mes anterior los machos mostraban otro aspecto. El 21 de diciembre al mediodía se ven dos juntos con cuernas muy poco desarrolladas,
y en el mismo punto, menos de una hora después aparece otro diferente, se aprecian dos puntas incipientes.
Puede ser el mismo que se ve cuatro días más tarde junto a una hembra, las cuernas crecen rápidamente.
Al día siguiente vuelve a pasar, parece él,
y es posible que se trate del individuo de las dos primeras fotos, en enero.
A la búsqueda de invertebrados y lombrices entre la hojarasca. Una aparición sorpresa al anochecer, que en invierno suele ser cuando empiezan su actividad.